Cómo evitar inferencias erróneas a través de la CNV

La Comunicación No Verbal (CNV) es una fuente de información acerca de las emociones e intenciones de nuestros interlocutores. Para poder utilizar correctamente la información que obtenemos de ella no debemos apresurarnos en obtener conclusiones. Un error habitual es utilizar un solo elemento o señal no verbal para extraer consecuencias de toda una situación comunicativa.

Nuestro consejo es que lector sólo tenga en cuenta una sensación o emoción  percibidas a través de señales no verbales cuando se den las siguientes condiciones:

  • Que se observen como mínimo tres señales no verbales en una misma dirección.
  • Que la información se reitere en dos o más sistemas de comunicación no verbal diferentes ( Quinésico, Paralingüístico, Proxémico, etc.)

No podemos olvidar que la principal utilidad de la CNV es permitirnos, mediante un canal paralelo,  validar la veracidad y fiabilidad del mensaje que se nos transmite. Por esta razón continuamos recomendando que la información que se obtiene mediante la interpretación de este tipo de mensajes, sea siempre confirmada y corroborada con la que nos llega de forma explícita a través de los contenidos orales.

Sólo cuando entre la comunicación explícita oral y la corporal observamos incoherencias es cuando debemos poner a trabajar nuestros conocimientos sobre CNV.

Si en este tipo de situaciones se  confirma una diferencia entre el mensaje verbal y el no verbal, siempre que la información no verbal confirme las condiciones antes relatadas, sería conveniente generar alguna pausa en la situación comunicativa para permitirnos reflexionar sobre la situación y las posibles justificaciones de esa diferencia entre información verbal y no verbal.

Planificar algunas preguntas para realizar a nuestro interlocutor que nos permitan aclarar o entender mejor la situación, sería una forma de empezar.

Un ejemplo que nos permite visualizar lo expuesto en los párrafos anteriores puede ser el de un profesor impartiendo alguna clase y  percatándose de que uno de sus alumnos tiene la espalda reclinada hacia atrás en su asiento. El profesor podría deducir inicialmente que ese alumno-cliente esta desconectado de su clase.

Nuestra sugerencia es que valore la expresión facial del alumno para denotar la dirección de su mirada ocular, la ubicación de su cabeza en relación al cuerpo, y cualquier otro posible gesto significativo.

En muchas ocasiones la primera postura no es sólo indicación de que estamos ante un alumno que no le interesa nuestro mensaje, sino que podemos estar delante de una posición corporal cómoda para nuestro interlocutor.

Evitar este tipo de inferencias erróneas sobre la base de la CNV es el motivo que explica la razón de esta nueva entrada en el blog.

De lo anteriormente expuesto, deducimos por tanto que, cuando en un dialogo o presentación pública identifiquemos en nuestro interlocutor un mínimo de tres señales no verbales, en diferentes ámbitos corporales y en una misma dirección, podremos dar validez a la información no verbal de nuestro interlocutor.

Antonio Herranz

Psicólogo Social

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