LA COMUNICACIÓN NO VERBAL INTERCULTURAL

El intercambio de información entre individuos de culturas diferentes no es algo nuevo, ya que este tipo de encuentros se han producido de forma reiterada a lo largo de la  historia  de la  civilización; pero la globalización de la economía, la reducción de las distancias entre los diferentes centros de negocio gracias a medios de comunicación más rápidos, el abaratamiento y consecuente aumento de los  viajes por placer entre otros,  han generado una asiduidad en los intercambio de información entre personas de diferentes culturas. De ahí que los problemas de adaptación y correcta interpretación de los mensajes no verbales sean muy habituales.

Sin ser conscientes, los participantes de un encuentro intercultural actúan apoyándose en suposiciones culturales propias. El marco de referencia es distinto para cada uno de ellos por lo que un mismo mensaje puede significar cosas totalmente diferentes según la interpretación personal en cada caso. El éxito o el fracaso de la comunicación dependerán en gran medida de la familiaridad de los participantes con la cultura de sus interlocutores y de ser conscientes de las diferencias que pueden separarlos.

Nuestra intención es presentar al  lector algunos referentes que físicamente son similares, pero representan cosas  diferentes en función de la cultura de referencia donde nos estemos moviendo.  Así al hablar de las distancias personales idóneas en diferentes culturas encontramos que para dos norteamericanos adultos, la distancia ideal para conversar es de aproximadamente setenta centímetros. A los sudamericanos les gusta colocarse mucho más cerca, lo que crea un problema cuando un norteamericano y un sudamericano se encuentran frente a frente. El sudamericano, que se coloca a lo que él considera distancia apropiada para el diálogo, puede ser considerado “agresivo” por el norteamericano. A su vez, éste le parecerá engreído el otro al tratar de mantener la distancia que para él es adecuada. Podríamos trasladar este ejemplo a un ámbito europeo y sustituir al norteamericano por un inglés y al sudamericano por un español obteniendo un resultado similar.

Como la lista de  posibles ejemplos es muy amplia, en futuras entradas iremos presentando nuevos referentes con diferente simbología cultural, pero agradeceremos a los  lectores del  blog su colaboración y aportación de posibles ejemplos para futuras ediciones.

En esta entrada hemos utilizado referencias bibliográficas de Flora Davis y J. Juan Muñoz.

Antonio Herranz

Psicólogo Social

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: