La regla del 3 x 30

Imagínese que está en su primer día de trabajo, en una entrevista de trabajo o que es usted un vendedor en un proceso de venta a puerta fría. En cualquiera de estos casos y en otros muchos más … la primera impresión es importante. Aunque no sea políticamente correcto reconocerlo, los prejuicios cognitivos existen y por tanto conviene esforzarse para generar buenas vibraciones en nuestros interlocutores desde el primer momento.

En cualquier relación donde se produzcan interacciones sociales, sobretodo en los primeros contactos, el ser humano manifiesta una cierta tendencia a etiquetar a las personas. Este inconsciente proceso de asignación de características personales y profesionales es un mecanismo que aporta seguridad al individuo que las realiza. Esta actitud viene marcada casi de forma genética por nuestra forma de relacionarnos con el mundo.

Aunque lo peor de todo este proceso no son los prejuicios cognitivos que todos aplicamos, sino que por desgracia , estas ideas preconcebidas condicionan nuestras futuras percepciones debido a la  disonancia cognitiva. Este fenómeno psicológico descrito por Leo Festinger , se presenta cuando una persona con una determinada creencia recibe una serie de inputs que contradicen su postura. La forma habitual de reaccionar, aunque sea de forma inconsciente, es adaptar y hasta en ocasiones negar toda la nueva información que afecte a este patrón mental preestablecido.

Así que, aceptando que los prejuicios cognitivos no son adecuados pero dando por sentado que la gente los realiza de forma habitual, les recomendamos siempre que sea posible aprovechar la regla del 3 x 30 en los primeros instantes de cualquier relación.

Esta regla nos explica que debemos controlar cuales son nuestros movimientos, gestos y palabras durante los primeros 30 segundos de cualquier relación para facilitar que la primera impresión que se genera en nuestro interlocutor sea positiva. Para ello deberemos planificar cuales serán nuestras primeras 30 palabras, nuestros primeros 30 gestos y nuestros 30 primeros movimientos corporales. Si le ayuda como regla mnemotécnica, el ser humano sólo necesita 90 segundos (3×30) para establecer juicios de valor sobre sus nuevos interlocutores.

Recuerde cómo trasmitir sensaciones positivas mediante nuestro mensaje verbal y nuestra posición corporal visto en anteriores entradas, y recuerde también que la mejor forma de generar una buena impresión es trasmitir confianza a nuestro entorno.

Ser capaz de trasmitir a nuestros interlocutores la sensación de que somos una figura de confianza es la verdadera clave para generar buenas vibraciones hacia nuestro perfil profesional y personal.

Antonio Herranz

Psicólogo Social

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