El rostro humano es capaz de generar diez mil estímulos

Según Paul Ekman, nuestra cara es capaz de transmitir más de diez mil estímulos diferentes, pero, si tuviéramos en cuenta todo nuestro cuerpo ¿cuál sería el número total?. Como mínimo resulta curioso ser consciente del caudal de información que recibimos de forma inconsciente.

Como todos sabemos, nuestro proceso evolutivo nos ha llevado a necesitar un periodo de aprendizaje muy amplio para ser operativos de forma individual. Otros animales en cambio, nada más nacer ya son completamente independientes. En este proceso de aprendizaje y crecimiento la comunicación se ha mostrado tan vital como la alimentación y no estamos exagerando ni un ápice.

Para confirmar esta hipótesis recordaremos la figura de Federico II(1194-1250), una figura  interesante de la historia universal por sus cualidades y su carácter excéntrico, distinto a los hombres de su época y adelantado ellos en más de un sentido. De él se dice que hablaba nueve lenguas y escribía en siete, a diferencia de otros monarcas de su época, muchas veces analfabetos. Su curiosidad intelectual lo llevó a profundizar en la filosofía, la astronomía, las matemáticas, la medicina y las ciencias naturales. En 1224 fundó la Universidad de Nápoles. Su personalidad, poco convencional, lo llevaba a romper de continuo con los usos y costumbres de la época, razón por la cual se le apodó ya en vida con el despectivo «stupor mundi» (pasmo del mundo). Sus continuas desavenencias con el papado le valieron también el apodo de “Anticristo”.

Cuenta la leyenda que en su interés por dilucidar cuál era la lengua originaria de la humanidad[1], ordenó aislar a un grupo de recién nacidos de todo contacto verbal esperándose que, al crecer sin haber oído nunca a nadie hablar en ningún idioma, aprendieran espontáneamente a hablar en la lengua original de la Humanidad, que Federico II sostenía que era el hebreo. Pero durante aquel experimento sucedió algo inesperado que impidió conocer cuál era la respuesta a este interrogante.

Las ordenes que recibieron las matronas fueron claras y sencillas: no comunicarse con los bebes de ninguna manera; sólo debían amamantarles.

De forma sorprendente antes de que ninguno de los bebes hubiera emitido una sola palabra y después de un cierto periodo de aislamiento, todos los bebes fueron entrando en un proceso de degeneración progresiva de sus facultades que acabo con la vida de todos ellos.

Casi nueve siglos mas tardes encontramos la respuesta a este enigma en el concepto de “hospitalismo, término creado por el psiquiatra y psicoanalista R. Spitz, ampliamente difundido a partir de la publicación de su trabajo, así titulado en 1946. En el estudió el desarrollo psicoafectivo de un grupo de niños separados de sus madres que vivían en un orfanato cercano a Nueva York, durante la segunda guerra mundial. Demostró la extrema importancia de los procesos comunicacionales entre madre-hijo, incluso a nivel no verbal, como elemento vehicular que transmite el afecto. La ausencia de este tipo de comunicación y contacto con otros seres vivos después de un proceso de degradación física acaba conduciendo a la muerte al bebe que padece este tipo de aislamiento.

Como se puede comprobar, la comunicación es vital hasta límites insospechados …

Antonio Herranz

Psicólogo social

[1] Conocer cuál era el lenguaje primigenio, respondía a una lucha entre el latín, el griego y el hebreo. Un clásico de la  época.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: