Cuidado con rascarse durante sus actuaciones en público

Gran parte de la validez y fiabilidad de la información obtenida a través de la Comunicación No Verbal se fundamenta en su origen inconsciente. Este origen no controlado por el filtro racional es lo que permite dar veracidad a determinados mensajes lanzados por nuestro interlocutor, o colocar otros en proceso de cuarentena pendientes de confirmar su validez.

Tanto en presentaciones en público como en reuniones de trabajo, o incluso en sesiones de negociación, hay indicios que no deben pasar desapercibidos para un buen analista de la CNV.  Uno de estos indicios o señales es el gesto de rascarse.

La bibliografía sobre la acción reiterada de los dedos de una mano sobre otra parte de nuestro cuerpo es amplia y redundante, por ello les recomendamos controlar donde y como aplican esta gestualidad en los actos públicos o ser capaces de observar cómo y donde se rasca nuestro interlocutor.

Hace pocos días me encontraba presente en la presentación de un plan de objetivos comerciales para una importante red de ventas. El Director Comercial realizo un gran esfuerzo para fundamentar de forma objetiva todas sus peticiones y propuestas. A pesar de la contundencia y adecuada utilización del lenguaje del orador, algo no acaba de cuadrar. Los murmullos en la sala de actos  iban en aumento de forma progresiva.

Las propuestas comerciales eran muy similares a las del ejercicio anterior pero el público asistente, no sé si de forma consciente o inconsciente, los asistentes no acababa de “comprar” el producto. El malestar invadió al director comercial que al observar que la atención del respetable no era la adecuada decidió finiquitar la sesión de forma rápida, sin darse cuenta de la verdaderas razones por las que gran parte del auditorio había perdido interés en su mensaje y, lo más importante, porque no había transmitido credibilidad.

Les propondré un sencillo ejemplo. Observen las siguientes parejas de imágenes y reflexionen sobre cuál de ellas le genera mayor sensación de seguridad

Son posiciones muy similares pero, el mero hecho de rascarse hace perder fuerza al individuo que genera este tipo de actividad corporal.

Del mismo modo si observan el siguiente video, aunque de corta duración y sin audio, se darán cuenta cuando el emisor del mensaje deja de transmitirles serenidad y confianza.  Por esta serie de razones les aconsejamos que eviten en la medida de lo posible rascarse en cualquier acto público. Este tipo de acciones generan sensación de inseguridad y desasosiego en nuestro interlocutor.

Si recordamos el caso de nuestro director comercial, obviamente este mensaje o consejo no fue recibido a tiempo…

Antonio Herranz
Psicólogo social

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