La carga emocional de las palabras (I)

Durante el último año, las entradas de este blog se han centrado en aspectos propios de los diferentes sistemas de comunicación no verbal. En esta ocasión nos gustaría explicarle al lector un par de experimentos que muestran la importancia de aspectos aparentemente colaterales de la comunicación, pero que a la hora de transmitir emociones a nuestros receptores actúan con un papel destacado.

Nos estamos refiriendo a la carga emocional que las palabras tienen por si mismas, olvidándonos de la adecuación del lenguaje o la simplicidad del mismo. Todo el vocabulario podría dividirse en tres grandes grupos de palabras, el primero estaría formado por aquellas palabras que de una forma mayoritaria la gente asocia con emociones positivas, el segundo estaría compuesto por las palabras que la gente asocia con emociones negativas y finalmente un tercer grupo formado por palabras sin contenido emocional.

Aceptando que la realidad es la realidad y que por muy bien que sepamos explicarnos una situación conflictiva no deja de ser un problema, las emociones que transmitimos a nuestro entorno en el momento de comunicar este tipo de situaciones varían en función del vocabulario que utilicemos.

Si todos aceptamos que la mejor forma de abordar una situación conflictiva es afrontarla, del mismo modo a la hora de comunicarla resulta más convincente y positivo hablar de soluciones que de problemas, hablar de responsabilidades que de culpabilidad, hablar de posibles actuaciones que de negligencias , etc.

Hace unos años  se realizaron unos experimentos donde aleatoriamente se llamaba a una serie de sujetos a una sala donde se les hacia una serie de preguntas cargadas de palabras negativas y a otro grupo se les hacia las mismas preguntas compuestas de palabras positivas. Con posterioridad a estas preguntas los sujetos eran interrogados sobre cuáles eran sus sensaciones. Como ya se habrá deducido, las personas del segundo grupo tenían una mejor percepción de la situación y del momento que el primer grupo. La única diferencia era la carga emocional de las palabras.

Cuando vivimos situaciones de tensión social nuestra mente suele cargar nuestro vocabulario de términos negativos. Del mismo modo, cuando estamos disfrutando de momentos agradables, los términos positivos inundan nuestras expresiones. Si somos conscientes pues de esta situación, podremos trabajar con nuestro vocabulario en busca de términos positivos. ¡Hagámoslo!

Antonio Herranz

Psicólogo Social

antonioherranz@ydros.com
www.ydros.com
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: