Dos interrogantes interesantes sobre la CNV (y II)

Si nuestro deseo e interés durante una reunión es transmitir un mensaje a nuestros colaboradores, ¿por qué cuando estos nos comunican que no están asimilándolo no hacemos nada? Entre otras, este interrogante tiene tres posibles respuestas:

  1. Realmente nuestros colaboradores no nos preocupan.
  2. No podemos perder más tiempo en la reunión.
  3. No sabemos como reaccionar ante este tipo de situaciones de una forma asertiva.

 Analicemos las tres.

1. Nuestros colaboradores no nos preocupan.

Una afirmación realista, agresiva y poco práctica, ya que los resultados de un colectivo son consecuencia del esfuerzo y eficacia de todo el grupo, y no sólo de una parte del mismo.

2. No podemos perder más tiempo en la reunión.

Cada vez más los órdenes del día de las reuniones tienen mas temas a tratar. Todos vitales e importantes y no podemos dejar de hablar de ninguno de ellos.

Independientemente del problema relativo a la planificación de las reuniones y del tiempo de atención máxima del ser humano, nos gustaría lanzar una reflexión sobre la gestión del tiempo. Dedicarle tiempo durante una reunión para que una o varias personas acaben de entender, aceptar o comprender un mensaje esta claro que implica un retraso en trabajar el resto de los temas a resolver, pero también es cierto que si no le dedicamos ahora ese tiempo se lo tendremos que dedicar más tarde y seguramente ni con el mismo tono ni con las mismas maneras. Y todo esto sin hablar del tiempo perdido por nuestro colaborador realizando una gestión de forma inadecuada o poco efectiva.

3. No sabemos como reaccionar ante este tipo de situaciones de una forma asertiva.

Una llamada al orden, una reiteración de la misma idea con el mismo enfoque y las mismas palabras, en ocasiones con un tono de voz mas alto, y ridiculizar la postura del interlocutor que no capta el mensaje son las actuaciones que podemos observar en algunas de las reuniones a las que asistimos. Por suerte cada vez más hay mas literatura sobre la gestión proactiva de reuniones. Un tipo de gestión que aboga por los cambios de ritmo, elementos en la forma de comunicación del mensaje, introducir nuevos estilos de dirección, momentos de reflexión, preguntas inductivas, etc. Este tipo de actuaciones deben ayudarnos por un lado a mantener viva la capacidad de atención de nuestros interlocutores y por otro a favorecer la correcta asimilación de nuestro mensaje.

Por cierto, si ha valorado cual es la razón para no cambiar su forma de actuar durante una reunión, ¡cuidado, tiene trampa!. Tanto si escoge la opción referida a la poca valoración de nuestros colaboradores, como la que explica que no sabemos reaccionar correctamente ante este tipo de situaciones, da igual. Para sus interlocutores no existen diferencias ya que las actuaciones evidentes son las mismas: no modificar nuestro patrón de conductas. La imagen que transmitimos, aunque generada por distintas razones, es la misma. Una imagen que se ve reflejada en un comentario que todos hemos oído mas de una vez: “…le da igual quien tenga delante; él viene, nos suelta su rollo y se va…”, “…da igual que tenga delante una persona, una rana o una piedra”.

Antonio Herranz

Psicólogo Social

 

 

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