La colocación de la planta de los pies (II)

23/01/2010

Antes de continuar el estudio en relación a la posición  de  los pies, queremos recordar que cuando la situación comunicativa se produce entre dos personas que están de pie,  la mejor orientación para generar confianza y tranquilidad en nuestro interlocutor es colocar nuestro cuerpo en un ángulo de 45 grados con respecto al suyo. Si nos colocáramos de frente, determinadas personas pueden llegar a interpretar esta posición como agresiva. Esta sensación se acrecienta cuando nuestro interlocutor es de una altura inferior a nosotros. Por esta razón aconsejamos una posición ligeramente abierta y con una separación de unos 45 cm. en relación a  nuestro colaborador.

En este tipo de situaciones, detectar cual es la posición plantar de nuestro interlocutor es sencillo y  su análisis nos debe permitir gestionar mejor nuestra estrategia comunicativa.

Si observamos que los pies de la persona con la que mantenemos una comunicación están bien anclados al suelo,  paralelos y en dirección al vértice del ángulo de 45º comentado que  forman con ambos cuerpos los dos participantes, estamos ante un escenario positivo en el que afirmamos que nos escuchan con atención y el mensaje está siendo bien recibido.

Hablamos de postura plantar cerrada cuando los pies de nuestro interlocutor se cierran en ángulo, generando una hipotética barrera en  nuestro proceso de comunicación. Con ello se representa la búsqueda de protección ante una situación incómoda. En este tipo de situaciones -valga la redundancia-, es recomendable potenciar mensajes que den seguridad a la persona tanto a nivel de contenidos, como de sus futuras implicaciones. Es preciso buscar referentes comunes  que avalen sus ideas. El objetivo es ser capaz de mejorar esta percepción en él porque, si no efectuamos este trabajo, nuestro oyente no estará preparado para recibir ningún otro tipo de información y en consecuencia no podrá asimilarla de forma correcta.

Cuando la postura plantar es abierta, se muestra una actitud muy segura con un claro convencimiento de su posición, de su mensaje y de la situación donde se encuentra. Nuestra estrategia comunicativa se basara en mostrar argumentos sólidos y objetivos, con amabilidad y cordialidad pero desde una posición segura tanto a nivel de contenidos, como del dominio de la situación. Una posición corporal recta, con un tono de voz estable y mantenido y una argumentación objetiva y racional facilitaran el establecimiento de sinergias comunicacionales con este tipo de actitud.

Si observamos que nuestro interlocutor coloca alguno de sus pies “de puntillas” o levanta de forma exagerada el talón, sabremos que se está reflejando una sensación de impaciencia. Para poder contrarrestarla  debemos aportar un nuevo enfoque a la conversación mediante un cambio de tema,  la propuesta de movimiento del lugar actual o incluso hacer un receso.

Por último, si observamos que los pies del nuestro interlocutor están cruzados entre sí, mejor será que nos retiremos amablemente hasta una nueva ocasión  pues en esta  le hemos aburrido, ha perdido su atención y sólo piensa en cómo librarse de nosotros.

Confirmando la teoría aportada por Gunther Rebel en “El lenguaje Corporal”, todo este tipo de simbología no verbal es válida siempre que  la posición erguida se mantenga de forma natural. En el momento en que apoyamos nuestra espalda o alguna de las partes de nuestro cuerpo contra una pared, silla o similar, el tipo de mensaje transmitido cambia completamente.

Un ejemplo acerca de lo visto anteriormente es que, cuando estamos en posición erguida con los pies cruzados transmitimos una sensación de aburrimiento y de apatía.  Sin embargo, si ese mismo gesto se realiza con la espalda apoyada contra una pared, la simbología no tendrá nada que ver. En este caso simplemente se está adoptando una postura cómoda y aceptada socialmente.

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La colocación de las plantas de los pies (I)

11/01/2010

Por la extensión del tema que vamos a tratar, lo haremos en dos entregas. Esta será la primera, a la que seguirá en unos diez días otra que completará el tema. Si tenéis alguna duda o interés en aclarar alguna de las cuestiones tratadas en esta entrada, no esperéis a la siguiente y preguntad. Ya sabéis nuestro correo de trabajo:  ydros@ydros.com. Y ahora,  ¡ a fijarnos en las plantas de los pies !

Hemos encontrado en alguna ocasión estudios, trabajos y/o informes que identifican la cara de las personas como la única fuente de información a nivel de Comunicación No Verbal (CNV). Nada más lejos de la realidad. La postura general, el tronco, las extremidades, etc. son elementos emisores de señales no verbales.

En cuanto a las extremidades, la colocación de las plantas de los pies de nuestro interlocutor es una de dichas fuentes emisoras de información. Aunque en ocasiones no sea un aspecto sencillo de observar, sí que resulta fácil descifrar su significado. En esta entrada explicaremos las diferentes posturas plantares de nuestro interlocutor cuando está sentado y las posibles inferencias que de ellas podemos obtener.

Cuando los pies a observar están bien anclados al suelo, en paralelo y apuntando en nuestra dirección, nos encontramos ante un buen escenario comunicativo. Nos demuestran atención y predisposición a la recepción de nuestro mensaje.

Si observamos que la colocación de los pies están girados en ángulo hacia el interior, y no por una explicación física, deberemos valorar introducir en nuestro discurso elementos que permitan dar más confianza y seguridad a nuestro interlocutor, puesto que con dicha postura nos está dando muestras de inseguridad.  En el extremo opuesto nos encontramos a los individuos que adoptan una postura plantar con ángulos muy abiertos mostrando una gran seguridad en su forma de hacer y en su mensaje.

Si en el caso de personas inseguras es aconsejable utilizar un trato cercano, cordial y sosegado, ante la segunda postura deberemos añadir objetividad en nuestros argumentos además de un gran control de la situación y de los elementos que la rodean para dar muestras a nuestro interlocutor de poseer un mismo estilo comunicativo. No debemos olvidar que una de las mejoras formas de obtener sinergias comunicativas es utilizar estilos comunicativos similares a los de nuestro interlocutor.

Cuando las plantas de los pies vuelcan todo su peso sobre las punteras, como si quisieran ponerse de puntillas, normalmente nos están transmitiendo una sensación de impaciencia e intranquilidad. Debemos introducir con premura un cambio de dirección en nuestro discurso y realizar una nueva aportación de datos, cambiar de posición, introducir un break en la conversación, etc. En caso contrario nuestro interlocutor desconectara y no prestara atención a nuestro mensaje.

Cuando esta posición cerrada es acompañada de tamborileo o repique de pies,  suele indicarnos una posición de nerviosismo e intranquilidad. En ocasiones este tipo de actitud se convierte en un automatismo inconsciente, provocando que la persona no sea consciente ni de su realización, ni de sus significados. En cualquier caso la sensación que debemos inferir es de nerviosismo.

Somos conscientes de la dificultad de valorar este tipo de señal comunicativa en determinadas situaciones, sobre todo porque no es recomendable ir mirando debajo de las mesas para conocer cual es la posición plantar de nuestro interlocutor.  No obstante  cada vez es más frecuente ,  sobre todo en culturas latinas, que muchos de los negocios más importantes no se cierren en reuniones de despacho, sino en  conversaciones o reuniones  informales donde es más sencillo observar cual es la posición plantar u otras señales de CNV de todos los participantes.